¡Hoy toca un pequeño aporte de proteínas! Y ya sabemos que la mejor manera de que un vegetariano las adquiera es... TOMANDO TOFU. Así que aquí presento una buena, picante y fácil receta para esos días de invierno, donde nos apetece algo casero, colorido y a la vez original.
Para las albóndigas
- Salvado de avena.
- Tofu.
- Perejil.
- Clara de huevo batida.
Para la salsa...
- 2 zanahorias pequeñas cortadas en trozos de cualquier tamaño.
- 1/2 pimiento rojo.
- 1 diente de ajo.
- Pimienta negra molida.
- Agua.
- Aceite vegetal.
Lo primero que tenemos que hacer es coger una sartén (del tipo de las de wok), que en mi opinión son las mejores, y derramar un chorrito de aceite de girasol (sin pasarse porque lo más rico es el caldo que dejan las verduras por su propio jugo).
Una vez hecho esto, esperamos a que el aceite se empiece a calentar y entonces colocamos las verduras despiezadas. A continuación, cerramos la tapa y dejamos que se vayan haciendo. Siempre tenemos que ir vigilándolas y removiéndolas un poco. Además, es buena idea que vayamos echando agua (al gusto), para que vayan soltando jugo.
Mientras la salsa se hace, tomamos un platito y después de batir la clara del huevo, añadimos el tofu y el salvado. Removemos bien hasta que todo se quede en una pasta. Entonces,, añadimos perejil al gusto y comenzamos a hacer bolitas.
Cuando ya las tengamos todas echas, tenemos dos opciones:
1. Podemos hacer las albóndigas en el horno. Solo hay que precalentar el horno a 200º y después dejar que se hagan durante 15-20 minutos.
2. (Lo que hice yo). Acabamos de hacer la salsa y dejamos que las albóndigas se hagan en su jugo.
En este último caso, lo que hacemos es tomar la mini-prymer y batir todas las verduras hasta que quede bien espeso. Si queréis podéis añadir un poco de pimienta, que le da mucha gracia a la salsa. Entonces, colocamos la salsa y las albóndigas en la sartén. Así esperamos hasta que terminen de cocerse a fuego lento (30 minutos o menos). También, si se quiere que la salsa sea menos espesa, se puede ir añadiendo agua.
¡Pues ya hemos acabado! Lo que tenemos como resultado son unas riquísimas albóndigas, con una salsa espectacular. ¿Y cuál es la mejor forma de acompañarlas? Pues, con unos panecillos de multicereales. Son buenísimos, tanto por su sabor fuerte, como por el regustillo que dejan sus semillas.
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